Hoy, Need for Speed: Most Wanted Black Edition en PS2 es más que un juego retro. Es una pieza de museo interactivo. Representa el último gran suspiro de una era antes de que los DLC y los online passes fragmentaran los lanzamientos. Su estética «movie poster amarillo y negro», su banda sonora (desde Bullet for My Valentine hasta The Prodigy) y su sistema de progresión basado en superar la lista negra han influido en títulos como Forza Horizon (la sensación de festival ilegal) o Heat (el regreso a las persecuciones).